Viaje express…

Ahorita estoy sentada en la terraza, acá en un Paraíso Tropical que no tiene nada de tropical, muriendo de frío. Tengo una cajetilla en la mesa con dos cigarros y un poquitito de tiempo pa mi solita. Hace un frío de los mil demonios (¿ por qué dirán los mil demonios?). En fin, hace frío. Ya. Lo dije mil veces. A lo que sigue.

Hace unas cuantas semanas, tuve que hacer un viaje express a la Ciudad de México para hacer unos trámites. Compré mis boletitos de avión, salía en la mañana y regresaba en la noche. O bueno, por lo menos esa era la intención.

Días antes, estaba un poco preocupada por andar allá, sola, sin coche (no me pregunten por qué, pero mi coche me da valor y seguridad, que estupidez, sería lo primero que me robarían, o igual podría tener un accidente en carretera, en pleno viaducto, y entonces ¿que haría? o tal vez, me multarían por traer placas de provincia y circular antes de las 11 de la mañana, o peor aún, regresaría sin espejos o sin rines, y eso si sería muy triste), bueno, retomemos … estaba un poco preocupada por andar allá, sola, en taxi, o en metro… En esas estaba cuando me encontré por internet a un amigo, a un exnovio pa ser exactos que tuve hace ya muchos años y que emigró a la capital. Nos habíamos perdido la pista. Es de esas personas que tienes en tu lista, pero nunca le hablas, nunca lo saludas ni él a ti. Sabes su nombre y apellidos, conoces a sus papás, tienes su imagen en la cabeza, vamos, un exnovio cualquiera.

Entonces llegó la corazonada. La curiosidad.

-Roberto, ¡que milagro!, ¿cómo has estado?-

Y así. Pasó. Y quedamos de vernos allá, en su tierra. Para comer juntos.

Llegué al aeropuerto. Le mande mensaje, y me contestó. No estaba segura si en realidad nos veríamos. No sabía si llegaría a la cita.  Nos vemos en Polanco. Moliere 222. decía el mensaje, y allá voy.

Legué corriendo al baño del Palacio de Hierro. Una retocadita, digo, que vea que los años me sientan bien. ¿Como se verá él? ¿Será el mismo? ¿Habrá tensión? Que no vaya a pensar mal, yo nomás quiero ir a comer acompañada, que alguien me oriente en esta ciudad y de pasadita pues que me acompañe a tanto trámite que tengo que hacer. ¿Y si se pone intenso? Y si.. y si…

Suena el celular. Mensaje. ¿Podrías salir? Hay mucho tráfico y quiero ir a comer cerca de aquí. Traigo un Peugeot rojo.

Madres. Salí. Peugeot rojo. Ahí. Me subí sin estilo y corriendo al coche. Momento incómodo. Oye que bien te ves, estas igualito, ay tu también, ¿qué quieres comer? ay lo que sea, ay no, tu dime, ponte el cinturón de seguridad, ¿cómo has estado?

Fuimos a comer delicioso. Terracita. Fuera tensión. Platicamos horas, nos quitábamos las palabras de la boca, como quien dice, nos pusimos al corriente. ¡Qué buenos amigos resultamos después de todo! ¡Qué agradable sorpresa encontrarnos así, después de tantos años!

Salimos del restaurante. Fuimos al banco a hacer el pago y madres. Que me van diciendo que los pagos de gobierno son hasta las 4 de la tarde. ¿Y ahora? No me puedo ir hasta mañana. Corrimos a buscar una mentada sucursal de Aeromexico. Cambio de boleto. Ya está.  Hice millones de llamadas que a Aeromexico, que a mis papás, que a Kiki, que una y que otra. !Bam! Me quedo sin batería del celular. Adios conexion con el mundo real , por lo menos mi mundo real. ¿Y ahora? ¿Dónde voy a dormir? Bueno, obviamente, a su casa.  Que pena y yo sin cepillo de dientes, ni pijama, ni nada pues. Adiós glamour.

Nos fuimos a cenar. Tomamos algunos vodkas. Sí. La pasé muy bien. Lo vi tan cambiado pero tan igual. Lo vi después de una década y como si fuera ayer (cliché). Hice mi trámite y me fui, al aeropuerto, a casa, a cargar la batería del celular.

No me lo he vuelto a topar por internet. Todo quedo como empezó, en un mensajito: Mil gracias, te debo una. No nos perdamos la pista.

Es bueno saber, que hay gente allá, que nos conoce tan bien y con la que podemos contar, siempre…

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3 comentarios

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3 Respuestas a “Viaje express…

  1. Ayer cené con una chava que no veía hace mucho, un año, dos años… no sé. Siempre me gustó, ella lo sabe. Platicamos como si nos hubiésemos visto el día anterior y el anterior. Son lindas esas pláticas cuando hay tanta familiaridad… a pesar de los años sin estar en contacto.

  2. Ernesto A. Aguillón

    ¿Qué es Polanco? ¿es un lugar, una estación de autocar o un restaurante?. Tiene nombre de herramienta de mano: “pásame el polanco… no, el más grande, ese”

    ¿Alguien me puede decir qué es un polanco?… ¿es acaso un héroe mexicano?: “niños, hoy celebramos el natalicio de Polanco”

    • wichosaenz

      Polanco es cuando te da un aire, es cuando te da un aire por Polanco la verdad es asi.

      También es un Ron de polonia, o sea es un Ron Polano por asi decirse.

      Shiale Cangrejo, ahora si enseñe el cobre…

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